Sobre nosotros

Te invitamos a descubrir como empezó la aventura KIDKAT papás

Porque la vida nos envía en forma de problemas grandes regalos que solo llegas a conocer si te dejas llevar, si dejas a un lado tus miedos, si conectas contigo mismo y escuchas lo que te hace feliz. Así es como comienza la aventura de KIDKAT papás.

Siempre he tenido una especial conexión con los niños y con el mundo infantil. Prefería jugar con los hijos de mis amigos tirada en el suelo y haciendo payasadas antes que estar sentada en «la mesa de los mayores» hablando de cosas importantes. Era una manera de volver a la infancia, al juego, a la creación, a la inocencia y, sobre todo, de volver a aprender de la pureza de esos pequeños trolls que tanto tienen que enseñarnos sobre la manera de ver la vida.

Continuamente nuestros amigos nos preguntaban ¿Y vosotros para cuándo? Pero Héctor y yo siempre teníamos la misma respuesta, ahora no es el momento. Priorizábamos lo profesional, teníamos que aprovechar ese momento para conseguir nuestros objetivos futuros.

Y llegó el 2018 y, con él, el momento de ser papás, en abril nacía Áritz… Ilusionados, preparados y con más fuerza que nunca nos adentramos en la experiencia de Ser Padres. Esperando a que llegase el «CAOS» a nuestras vidas (así es como nos lo había pintado todo nuestro entorno con hijos, que no son pocos), pasaban los días y pensábamos si estábamos haciendo algo mal porque todo era muy fácil. El bebé dormía, comía, se portaba bien… Encantados con nuestra nueva vida como padres llegó el momento en el que tenía que incorporarme al mundo profesional tras mi baja maternal y entre planificaciones de canguros, reducciones de horarios, gestión del día a día, etc, recibí un noticia inesperada. La visión de la compañía donde trabajaba había cambiado y ya no había espacio para mí en ella.

Tras varios días de decepción, incredulidad, rabia, lágrimas y mil sentimientos más que pasaron por mí, tomé una de las mejores decisiones de mi vida…creer en lo que la vida me ofrecía y disfrutar de ese gran momento con mi bebé. No dejar que nada estropease la paz y la alegría que habíamos creado en nuestro hogar y, sobre todo, no trasladar todos esos sentimientos «negativos» a mi bebé. Todos en la vida tenemos un punto de inflexión y el mío fue la maternidad.

Pasados los meses llegó la realidad de nuestra nueva vida siendo padres, la falta de tiempo para nosotros mismos y para la pareja, la logística diaria, la «rigidez» de los horarios establecidos en torno a los niños, la planificación con horas o días de antelación para poder hacer cualquier cosa. Se acabó el salir de casa a los 5 minutos después de decidir salir. El tiempo para nosotros quedaba en segundo plano…

Ir al gimnasio, jugar a Padel, hacer yoga, ir al médico, a la peluquería, de compras, tomar un café con un amigo sin interrupciones, ir al cine, salir a comer o cenar solos o con amigos, salir a pasear cogidos de la mano… Actividades cotidianas que enriquecen nuestra vida y nuestra persona se convierten en cuadrar horarios, contratar canguros, pedir ayuda a la familia, planificar días libres de cada uno de nosotros, etc. Y de repente supe que tenía una misión en esta vida: Regalar tiempo a las madres y padres. Casi sin darme cuenta mi vida había dado un giro de 180 grados y era la mejor sensación que había tenido nunca.

Desde la ilusión, el amor y el respeto empecé a crear un proyecto donde el juego fuese el protagonista. Un espacio de diversión para toda la familia donde los niños puedan crecer a través del juego. Un espacio donde voy a hacer lo que más nos gusta, ¡JUGAR!

¿Creéis que hay mejor manera de vivir cada día? Yo no… ¡He conseguido hacer de mi trabajo algo que enriquece mi alma!